La forma de comunicarse con los hijos
adolescentes cambia
En el momento en que los niños entran en la
adolescencia, la comunicación con los padres va a cambiar. Son los hijos los que
van a marcar la distancia. Están haciendo el trabajo de
separarse de los padres y empiezan a desvalorizarlos. Cuando los niños son
pequeños, los padres somos los más listos, los más guapos, los mejores. En la
adolescencia, empiezan a bajarnos del pedestal. Nos convierten en algo más
humano. También nuestra relación con ellos tiene que cambiar. Cuando son
pequeños, los padres solemos ser controladores, porque hay que estar muy
pendientes de ellos, pero no nos podemos quedar instalados ahí.
Excesivo control sobre los hijos
adolescentes, suele provocar la reacción contraria
Es otra de las estrategias que ellos
utilizan para distanciarse de los padres: Llevar la contraria de lo que decimos
y hacemos. Es la contra por sistema. Hay que
contar con eso. Si los padres están avisados, pueden cambiar su forma de
relación, no querer imponerse en todo. Los hijos necesitan una cercanía, pero
no valen los interrogatorios, porque ellos se cierran. No se trata de decirles:
siéntate aquí, que vamos a hablar. Eso no da resultado. La postura más inteligente
con los adolescentes es morderse la lengua y abrir
mucho los oídos. En el momento que menos te imaginas, van y te lo cuentan. Hay
muchos padres que se angustian porque no pueden hablar con sus hijos, pero no
tienen que preocuparse tanto. Los padres tienen que estar presentes, pero con
cierta distancia. No pueden desaparecer, pero tampoco pueden controlarles como
cuando eran pequeños. Hoy en día, hay muchos padres que deciden desaparecer,
porque sus hijos les rechazan como controladores y el resultado es que
encontramos muchos adolescentes muy solos.
El lugar adecuado de los padres en la
relación con los hijos adolescentes
- Eso supone todo un trabajo. Primero, hay
que entenderlo con la cabeza y luego, ir viendo cómo actuar en cada momento. Yo
diría que hay que respetarse mutuamente y respetar la distancia. Los padres no
debemos entrometernos en las cosas que son suyas, que son de su responsabilidad.
Hoy en día, hay cantidad de padres que van de rescatadores. Al menor problema
de su hijo o hija, lo hacen suyo y lo resuelven a su manera. No hay que
protegerles de sus problemas. Sus problemas son de ellos y si se los
resolvemos, les negamos una experiencia importantísima, que es enfrentarse con
las consecuencias de las soluciones que ellos
adopten. Si les resolvemos los problemas, nunca van a madurar. Hay muchos
chicos casados a los que todavía la madre les está diciendo qué deben hacer.
¿Pero cuándo va a crecer ese chico? Tiene que hacer lo que a él le parezca,
aunque se equivoque.
La violencia entre los adolescentes
Es un tema muy complejo. La agresividad es
algo constitutivo de las personas y es algo infantil. Los seres humanos, cuando
más agresivos son es entre los 3,5 y los 7 años. A partir de los 8 años, hay
que ir controlando esa agresividad. Eso se hace a través de la educación.
Cuando la agresividad persiste y se convierte en violencia, la educación ha
fracasado. Cuando uno realiza actos violentos es que se mantiene en un estadio
infantil y es que la palabra ha fallado. Detrás de todo acto violento, hay un
fallo de comunicación. Las palabras son importantísimas.

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